En esto no me cabe la menor duda, y por mi dilatada experiencia, y después de muchos años, muchos amaneceres, muchísimas capturas con estos señuelos, cada día que pasa, me doy cuenta de que fuimos muy afortunados en poder vivir y conocer una época histórica de la pesca a lance ligero, de mareas increíbles, de días y noches enteras de pesca, sin teléfonos móviles, ni redes sociales, ni postureos, ni teletiendas, de momentos de abundancia y de grandes pescadores inolvidables y por supuesto de grandes creadores y diseñadores de señuelos nacidos en la cuna de la pesca, Japón, y entre ellos uno de los más míticos y legendarios, fue el María Blues Code, que fue realmente lo que ahora llaman un " Game Changer " algo que cambia definitivamente las reglas del juego.
Diseño, investigación y desarrollo en una época donde no tenían cabida los clones, las copias, las falsificaciones, tiempos en los que bajabas semanalmente a Deportes Pardo en Avilés para ver si habían rebajado las unidades en stock de esta puta maravilla de señuelos artificiales para la pesca de la lubina.
Muchas horas, muchas capturas después y funcionando como el primer día, puede que hayan pasado 20 años ya desde su creación y puesta a la venta, y el que tiene uno de estos tiene un pedacito de historia hecho en plástico y metal, y que aún en estos últimos días, donde ya es algo más complicado dar con un buen ejemplar en zonas tan pescadas, siguen siendo tan jodidamente efectivos como en su primera salida de pesca.